Hoy sonrío con la mueca del que se conoce

Olvídalo vida: lo malo, qué es lo que hubiera pasado... Cuida lo bueno y, si cavo, cabe la duda. Y acabo subido a tu lado, sonrío sin amo, me cuelga, la llamo, yo desamueblado, maderas y clavos...
A dos pasos en falso estamos, y no hay manera de subir la escalera por la que rodamos.
Por esta astilla que a veces brilla, que a veces baila, que nos conduce a la luz del alba, al aletargado desacato de atar cabos, de amar lagos siendo ríos... es el frío del legado que hemos dejado los libres, y es comprensible:
si está prensado, lo prendo y ¡claro!


Ya estoy pensando un camino de vuelta, otra vuelta de tuerca a la puerta que no quiero abrir. Me mira como con ojos de muerta una duda no resuelta: “despierta y nos vamos de aquí...”
¿Tú me sueñas antes de dormir?, utiliza la ventana si quieres salir... No te he preguntado si vas a venir, y ahora queda amor y poco que decir: ya somos luz.