Me quedan muchos amaneceres que ninguna compañía de seguros estaría dispuesta a incluir en su póliza.


Equivoco todas las dianas de todos los disparos,
pulso el botón de avanzar más rápido
si me aburre
o de avanzar más lento 
si me place.
Me confundo como si fuera un gabinete multidisciplinar.

Podrías venir, si quisieras,
poner patas arriba lo que no ha dejado de estarlo,
con orden,
algo de fumar 


y un abrazo de esos que te parten.

X

Reconócete

Se escribe tonterías con sangre en los brazos, se llora sobre sus propios hombros en la bañera.

Mantiene conversaciones a solas con gente que desea conocer y todas acaban en discusión cuando descubre que no existen. Grita en medio de las bibliotecas, se destroza hasta la última de sus uñas; observa una y otra vez su cuerpo, repite una y otra vez sus nombres.


Anhela lo que algún día llegó a ser, anhela ser o que sean por ella. Tiene nostalgia de días rosas pero se pinta el corazón de negro junto a los ojos.

Consume cigarros, vacía botellas; aspira, respira; deja su rastro en el cielo antes de partirse la boca en el suelo.

Suspira por todo el que está teniendo un orgasmo, sonríe sólo por mantener las formas y precisamente es lo que pierde en cuanto pronostican tormenta.

Se jura amor eterno y se odia por querer a algo como ella. Se echa a correr en medio de la nada y empieza a temblar cuando ve que ha llegado a varias partes. Olvida recuerdos que otros no pueden y no puede recordar cosas que otros olvidan.

Evita el tráfico, los fantasmas y el vaso medio vacío. Le atropellan las palabras, el pasado y las leyes.

Se enamora cada diez minutos y se desilusiona cada cinco, pasa por todas las estaciones del año en menos de un par de horas; escribe una y otra vez la misma palabra en su borrador "Fuerza".

La que le sobra a sus emociones, la que transmite mirando a gritos, la que le pesa en las muñecas...

Le sigue pareciendo irónico pensar que esa que le mata los sábados, es la misma que le salva los lunes; ella.

La perdición de los mortales.

Estoy sentao mirándote a los ojos. Me pierden tus reflejos, eres mi juventud cuando estoy viejo. La solución a mis complejos, el lóbulo de tus orejas; las líneas de mi vida son las líneas de tus cejas. Y tu pelo, que cambia siempre a gusto mío, cuando te tiñes de morena eres mi ninfa que salió de un río. Sabes que bebo tanto como sonrío, tus cabellos rubios naturales son mi tesoro perdío. 
Caigo en picao por el valle que se dibuja entre tus hombros, besándote en redondo ese cuello de aguja, hago una pausa en tu clavícula, el mejor balcón hacia tus tetas ahora que nada las sujeta; fresa y nata libres de cualquier estría; se ponen firmes cuando ven que mi mirada se desvía... 



''Si me soltaran, puta, te ibas a enterar''


Me gusta hibernar para pensar, estar tranquilo; huele a tierra mojada: más llueve, mejor escribo. 
Me gusta soñar y dedicarte un adjetivo y al terminar pintar paisajes grises con colores vivos. 
Me gusta el mar y la ciudad en la que vivo, me gusta el agua limpia, verde trigo y los olivos. 
No tengo fin, regalo rap, yo no me fio, me da gustirrinín sacar pelusas del ombligo.

Yo soy tu bendición y tu castigo. Tú mi azúcar moreno y yo seré tu amante bandido.