... Y otras drogas.



Érase una vez, en un lugar muy cercano, 
un niño y una niña que vivían puerta con puerta.
Él se llamaba "Siempre", era una chico soñador, amante de las leyendas 
y que pensaba que había un lugar donde los sueños se pueden hacer realidad.
Ella se llamaba "Nunca", la típica chica realista, temerosa,
que siempre le buscaba a todo su porqué 
y que sólo creía en aquello que podía comprobar con sus propios ojos.
Un día "Siempre", aburrido del lugar donde vivía, llamó a "Nunca"
y le comentó que su mayor sueño en el mundo era viajar y llegar al Sol.
Nunca llegarás, dijo "Nunca", te caerás o, lo que es peor, llegarás y te quemarás.
Supongo que lo que intentaba "Nunca" era quitar los pájaros de la cabeza que tenía "Siempre" para que no se lastimara,
pero tal era el peso de sus sueños y tantos pájaros tenía que llegó el momento en que todos a la vez emprendieron el vuelo
y "Siempre" se perdió en mitad del cielo.
Hay quien dice que se cayó, otros que cumplió su sueño, incluso hay quien dice que se quemó y no volvió de nuevo, 
pero de todo esto que pasó "Nunca" nunca lo supo porque echó raíces en el suelo,
y es que... 
si siempre te dices nunca, nunca será siempre.

Counting Stars.

Al principio eran risas no hacia caso a los avisos... El tiempo y su paso se posó como una pluma, pero cayó a plomo como desde un quinto piso.
''Yo te prometo la luna, tú seras mi Diosa'', dijo el gusano, ''abrázame y sigue el camino de baldosas''.
Pero la cosa es que en verdad él era fuego, sin saber que al fuego es a dónde van a suicidarse mariposas...
Cuando subía le decía ''amor, voy a cambiar'', y ella siempre le perdonaba ''amor, no pasa nada''; pero sí que pasaba y lo pasaba, pensaba que podría cambiarlo y nada de eso cambiaba. Si de verdad oyeran las almohadas y hablaran las paredes, le hubieran dicho ''mujer corre, aún puedes, no te pierdes nada''. 
Pero hay caricias caras, sonrisas infelices que se tornan en bofetadas, que dejan cicatrices; y ahí sentada se fue al rincó de su silencio, gritando por dentro, muriendo en arrecifes...
Dice que fue un error, que lo hizo por amor, perdió el control, que no sabe muy bien que pasó... Pero qué sabe un cerdo de estrellas si los cerdos nunca ven el cielo, y así, entre sus dedos, ella se apagó.





Sólo veo a alguien que eres tú pero sin ser tú


Pero no te preocupes,

el frío no es ausencia de ti.
Yo ya me enamoré de él
antes de conocerte.
                                                                                                             S. Buho



Everything is die.




Los cuatro mejores minutos.

Desenlace

Y yo que sé el qué buscamos. Este hombre y yo sólo sabemos que si algo encontramos, con vosotros lo compartiremos.
Barato nuestro arte vendemos porque amamos lo que hacemos

Nos preguntamos 
que por qué
en vez de juzgarnos
no matáis un poquito más
el tiempo en encontraros...

De su mundo perfecto, creamos un submundo imperfecto para gente como nosotros,
gente con defectos

Imposible pero cierto, pero aún callados
no nos aburrimospues escuchamos, pensamos y somos conscientes
de que no muchos gozamos de tal privilegio


Comprobado:
sanamos los oídos que conquistamos, sí

Ante la injusticia añadimos tonos, preferimos bailar acompañados, pero solos, 
solos también nos apañamos

Construimos sueños y entre ellos matamos nuestro tiempo, hoy brindamos por los tropiezos que pasaron, mientras nos preparamos para los venideros
que vengan, sí, que vengan

Dejamos el paso a los mas cantosos porque ellos son los elegidos para barrernos el camino
Nosotros atamos lazos,
soltamos nudos,
derribamos muros,
y al ruido dejamos mudo
para escucharnos por dentro;
es así como llegamos a vosotros, es así como regamos en vosotros
y afloramos vuestros sentimientos

Puesto que hoy somos y mañana no somos
que mas da el que seamos
entre hoy y mañana, 
si en el mismo sitio acabamos todos;
por qué en vez de apuñalarnos

no nos arropamos.

Aquí hay mucho que contarte.

Eh yo, puta, esta mierda es para ti eh, ¿estás aquí, eh?

Somos predeciblemente irracionales. 


El baile de graduación.

Empieza a salir el sol. 
Sale el sol y se suicidan las nubes. 
Se suicidan las nubes y con ellas se acaba el Enero del que hablan las canciones. 
El eterno Enero de repetidas lunas mezcladas con insomnio.
Insomnio que baila con la desesperanza un tango suicida.
Un tango en el cual, junto con el largo temblar del filo de nuestras copas, resuenan también los hilos que van de nuestra memoria al alma, los hilos de los que hablaba Machado.
Copas que brindan por inercia y bailan nuestros ojos evitando que tropiece alguna lágrima y se salga de los zapatos. 
Mis zapatos nuevos de aguja fina con los que sujeto el orgullo que tú pisas con la puntera de charol barato.
Orgullo que se enreda en las rodillas sinónimas mientras que estas pretenden aguantar el equilibrio para no terminar derramadas.
Derramadas en un suelo lleno de cristales semejantes a tiburones que se muerden la cola por esperar ansiosos algún pedazo de carne mustia y desgastada por el tiempo.
Por un tiempo que sujeta con la mano el capullo de las flores aún a sabiendas de que llega la primavera.
Llega la primavera y vuelve a salir el sol.



''Mi mujer siempre decía que cuando algo era irrepetiblehabía que respirarlo... Ella inspiraba recuerdos... Sobre todo olores de verano... Decía que los guardaba para cuando llegara el inviernoNo le gustaba el frío. Siempre me dijo que una parte de su cerebro albergaba olores de verano para combatir el invierno. Por eso, cuando nos pasaba algo bueno, me tocaba la nuca y me decía: «Inspira, inspira...»''

La vida no ofrece una segunda oportunidad de formarse una primera opinión.

John Lee. Sociólogo canadiense. Se le ocurrió en los años 60 una idea un tanto alocada. Se propuso averiguar cuántos tipos de amor había, y comenzó a investigar sobre el tema tratando de hacer una clasificación sobre los tipos de amor. 
Encontró seis formas de amor. Hizo una clasificación para la que utilizó nombres griegos y latinos, y describió algunas de las características de estos amores. 
Encontró también que algunas personas, o mejor dicho, relaciones de pareja, basadas en dos o más tipos.
J. Lee afirma que el estilo de amor de una persona no es invariable, y que depende en gran medida de la pareja con la que esté en ese momento, así como de la relación que se establece entre ambos.





























Para no hablar de sí misma era mejor hacer muchas preguntas a los demás.

Temblaba sin abrir los ojos. 
Siempre he creído que una persona que no permite que vean sus ojos siente mucho placer o mucho dolor... Y es que cuando los cierras completamente sólo puede significar que estás en tu propio mundo...
Y los mundos propios suelen ser tan personales que necesitas que el exterior no te salpique.