Historias prohibidas.

Iban dos pibes a pillar a Barcelona, 90 kilos, no te creas que era broma. Vuelven por la autopista estos chavales, 90 kilos en los putos laterales. Pero llegando a Zaragoza algo se presentía, se dieron cuenta de que un coche los seguía. Ese momento no lo puedo describir, preferirías no estar nunca en una así. 
Cogen la salida hacia el centro comercial, dejan el coche y se van todo normal. Tomando algo esperan una media hora. Cuando bajaron, ¿sabes lo que viene ahora? Fueron hacia el coche y de la nada salen cinco con pistolas y sin más parafernalias los esposan. Pero a los 6 meses uno salió, todo era muy raro, eso también lo pensé yo. 
Me enteré de que marchó a Barcelona a cambiar de vida y ser otra persona. Pero antes dejó un par de nombres detrás uno era el suyo el otro ya lo sabrás. Me fui pa allí en un ave, hice dos llamadas, en hora y media obtuve un arma, en Barna ¿quieres saber cómo sigue? Saliendo de aquel antro me encontré un antiguo ligue. 

Si tío y lo buena que estaba, iba drogada, me invitaba, yo no supe decir nada. Nos metimos todo su éxtasis, luego en su casa borrachos, sin frenos yeah. Llevaba tatuada en la espalda a la muerte, recuerdo que decía: dame fuerte, dame fuerte 
Después del polvo apurando la ginebra, me dijo la botella: convéncela y que lo haga ella. 
Le dije: vamos a la calle y pillamos más, tengo un colega que vende mierda aquí detrás. No le dije nada hasta el final, la pobre iba fatal, éramos zombies en el rabal. 
Saqué la pipa que me ardía en la tripa y le dije: vas a hacer lo que te diga, o te mato aquí, elige. 
Fue la última vez que vi ese culo, y fue entrando en el portal de ese capullo. 

Ella llamó, el miro por la mirilla. 'Un minutito', le dijo ella mientras sonreía, y cuando abrió… (...) 
Sin más, eso fue lo que pasó, siempre supe que lo hizo por amor. Amor de gángster, amor sin miedo al dolor. Luego dijeron que la vieron por la rambla con un arma y no tardó en correr la alarma. Lo último que supe fue que en la declaración dijo ser la víctima de una aparición, de una extraña alucinación de su imaginación a la cual la acusación decidió llamar 

Scarface. 





No se chivó tío, la chica no se chivó. 

La chica era una gángster.

Hasta las orejas.

Me acuerdo de tí, me cago en tus muertos. 
No puedo dormir, me sueño que has vuelto. 
Sueño con tu piel, me siento mejor, ya no tengo sed, ya puedo bailar de flor en flor... Me vuelvo a perder entre el edredón, me vuelvo a quedar sin sol, sin sol, sin sol.

Risto

Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos... nah.

A lo que iba.
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.

Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.
A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.

Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.

Haz ver que me olvidas.

Y me acabarás olvidando.

De verdad.


Enrédate y deshacemos el lunes.

Buenos días, hijos de puta.



A fuego lento no se calientan mis huesos...

Ya no sé de verdad si quiero echarte de menos, de más o de mi cama...

Persigo a la Luna hasta el siguiente amanecer.

Nadie te cuenta que este cuento es un engaño, que todo es un invento pa que sigas al rebaño, que el tiempo pasa lento pero que vuelan los años, que crecer es aprender a desengaños. Toda la fe que se pierde ya no vuelve nunca, y no tío!, no siempre hay respuesta a las preguntas. Lo único difícil de crecer en esta jungla es saber seguir de pie cuando todo se derrumba. ¡Ahora todo se analiza! hasta el mismísimo amor sabe a ceniza, los besos agonizan, todos los días son arenas movedizas, un sueño que despierta mientras otro cicatriza.  Tras reflexiones, la conclusión es, que en esta vida no hay un libro de instrucciones, solo el corazón es la única bandera y desde ahí, si, cada uno vive a su manera. Y persigue a sus quimeras, los hay que solo busca el oro, otros la verdad que mueve al globo, pero yo fui sobre todo de la escuela del ayuno, donde los hombres valientes nos pegamos uno a uno. Y se me escapa, como el niño que perdió su mapa todo acaba, el tiempo pasa pasa, eso es madurar tic, tac, tic, tac, tic, tac, y el reloj del corazón siempre tiene la razón aquellos niños temen ser mayor. Miro hacia atrás para recordar quien soy, miro hacia delante pa saber a dónde voy, ya no doy gracias al cielo por el pan de hoy...


Winter's Tale

Las casualidades no existen.