Tu piel resuena en la mía, cerdo.

''Despiértame, desnúdame, deshónrame, descíframe, desvélate, destápate, desármate, despójame de ese miedo que nos ata... Desbórdame, deshazme, desgástame, destílame, descárgate, descúbrete, desahógate, despréndete de ese miedo que nos ata.''    




Prométeme que la próxima vez que nos veamos la única gota que saldrá de mi cuerpo será la del sudor que me provoques y no la de una lágrima. El único estorbo entre mis dedos y tu espalda serán los lunares y no la camiseta. El único ruido que se oirá será el de un suspiro de tu boca pidiéndome más y no diciéndome adiós.

Te busco en las aceras, en las nubes, en las papeleras, en cada rincón de cada calle, en el parque, en las carreteras...


Te sigo buscando en mi almohada, en la ropa de mi armario, en cada calada, en las casas y en cada una de sus lámparas; en cada rayo de luz que se cuela por mi ventana, en cada gota de sudor que me recorre la espalda, cuando me hablas. Cada luna llena me pierdo buscando el roce de tus dedos cuando quema, en cada puto invierno buscando tu veneno por debajo de mis venas...

¿Y si lo malo se repite? Dale tu energía positiva y que se quite.

He oído tantas veces que debo levantarme cada vez que me caiga que ya prefiero quedarme tumbadita en el suelo, vivir sin ranas que besar, sin fuego que me queme, sin sexo que no llene, sin mentiras que resuenen, sin exámenes que agobien, sin límites que frenen.