''Me he dado cuenta de que son ya muchos días durmiendo detrás de tu lengua.''  A. Silver

BUSCAR

No es un verbo sino un vértigo. No indica acción.
No quiere decir ir al encuentro de alguien
sino yacer porque alguien no viene.

                                                                                                                                   A. Pizarnik




Lo malo es la nostalgia y su debate, el corazón ya me va mejor, sólo me duele cuando late.

Tú sabes que mis huesos solo cojen calor con el roce de tu cuerpo, justo ahí, entre latidos que se aceleran y un orgullo que nos frena, y neuronas que se pierden cuando las sonrisas llegan. Porque eres tú, mi media naranja, esa que aparece para escocerte en las grietas que otros dejaron en tus labios a base de besos vacíos. Porque eres tú, somos nosotros, los que volvemos a soñarnos por las noches y a engañarnos por el día. Por eso y más, he soñado que dormía entre tus piernas, y he dejado el sueño patas arriba. Ahora me queda poco. Todo lo que tengo es un papel y el eco de tus besos resonándome en mi piel. 
Soñar despierto con la luz de tu sonrisa; soñé en hablarte de tu pelo y ser la brisa; pensé decirte que la vida era tu boca, y no. Pero yo me conformo con poco, tú quiereme así, tan vulgar en la cama y tan elegante en tú mesa.

La ley innata.


"Est enim iudices haec non scripta sed nata lex quam non didicimus accepimus legimus uerum ex natura ipsa arripuimus hausimus expressimus ad quam non docti sed facti non instituti sed imbuti sumus"

("Existe, de hecho, jueces, una ley no escrita, sino innata, la cual no hemos aprendido, heredado, leído, sino que de la misma naturaleza la hemos agarrado, exprimido, apurado, ley para la que no hemos sido educados, sino hechos; y en la que no hemos sido instruidos, sino empapados")

Dulce introducción al caos.


¿Cómo quieres que escriba una canción si a tu lado no hay reivindicación?
La canción de que el tiempo no pasara, donde nunca pasa nada…
Una racha de viento nos visitó, y al árbol ni una rama se le agitó. La canción de que el viento se parara, donde nunca pasa nada… Un otoño el demonio se presentó. Fue cuando el arbolito se deshojó. La canción de que el tiempo se atrasara, donde nunca pasó nada… Una racha de viento nos visitó, pero nuestra veleta ni se inmutó. La canción de que el viento se parara, donde nunca pasa nada… Mientras tanto pasan las horas. Sueño que despierto a su vera. Me pregunto si estará sola y ardo dentro de una hoguera. ¿Cómo quieres que escriba una canción si a tu lado he perdido la ambición? La canción de que el tiempo no pasara, donde nunca pasa nada...

Se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas. Se paró el aguacero, ahora somos, flotando, dos gotas. Agarrado un momento a la cola del viento me siento mejor. Me olvidé de poner en el suelo los pies y me siento mejor.
Volar, volar.

Una racha de viento nos visitó, y a nosotros ni el pelo se nos movió. La canción de que el viento se parara, donde nunca pasa nada…
Ya no queda una piedra en pie porque el viento lo derribó. No. No hay esa canción.
Ya no queda nada de ayer porque el viento se lo llevó. No. No hay esa canción.

Primer Movimiento: El sueño.

No hay nada en el espejo, y persigo mis reflejos, igual que en los sueños. De andar desorientado, voy cayendo en picado; es igual que un mal sueño. La vida es roja si te vas y me derrota igual que en los sueños, y olvido y ya no sé qué hacer; no dejo de correr, como en sueños.
Te estaba dando un beso y mis labios no eran esos, igual que un mal sueño. La gente está que trina y la letra se me olvida; es igual que en mi sueño. La vida es roja si te vas y me derrota igual que en los sueños, y olvido y ya no sé qué hacer, no dejo de correr, como en sueños.

Si no te vuelvo a ver, no quiero despertar; la realidad no me abandona. Busco un mundo mejor y escarbo en un cajón, por si aparece entre mis cosas.
Buscando mi destino, viviendo en diferido, sin ser, ni oír, ni dar. Y a cobro revertido quisiera hablar contigo, y, así, sintonizar.

No hay día que me levante y no haya muertos delante; es peor que un mal sueño. Hoy han dicho en la tele que han muerto tres mujeres y que han sido ellos; que un hombre-bomba entró en un bar dispuesto a dialogar con sus muertos; que bombardean una ciudad, y algo ha salido mal. Por supuesto. Una bomba inteligente ha matado al presidente; pensó que era bueno. Y dicen por la tele que han muerto más mujeres y que han sido ellos. La vida es roja si te vas y me derrota igual que en los sueños, y olvido y ya no sé qué hacer; no dejo de correr, como en sueños.

Si no te vuelvo a ver, no quiero despertar; la realidad no me abandona. Busco un mundo mejor y escarbo en un cajón por si aparece entre mis cosas.
Buscando mi destino, viviendo en diferido, sin ser, ni oír, ni dar. Y a cobro revertido quisiera hablar contigo, y, así, sintonizar.

Segundo Movimiento: Lo de fuera.

Se acabó. El odio me royó la razón, con mi época estoy comprometido. Y el amor se fue volando por el balcón adonde no tuviera enemigos.
Y ahora estoy en guerra contra mi alrededor. No me hace falta ningún motivo; y es que soy maestro de la contradicción y experto de romper lo prohibido. Y por eso los chiquillos ya se acercan a mí, que intento ser feliz. Y desde entonces de esta cárcel no me dejan salir, ni tengo adónde huir. Voy a hacer un butrón, que saque la cabeza fuera.
Sigo preso, pero ahora el viento corre alrededor. Por mis pecados, sigo preso.
Carne y hueso. Si muere de hambre el mundo alrededor, tú y yo, total, de carne y hueso.
Por dinero, los maderos, ¡ay!, van detrás de mí, que intento ser feliz. Y abocado, a los tejados, me he mudado a vivir, por desobedecer, por ver al Sol salir, por sacar la cabeza fuera.
Sigo preso, pero ahora el viento corre alrededor. Por mis pecados, sigo preso. Carne y hueso. Si muere de hambre el mundo alrededor, tú y yo, total, de carne y hueso.

Necesito saber. Dime tu nombre, de dónde sale el Sol y de qué se esconde.
Si miro alrededor, no puedo comprender, me da pereza. Si hay algún escalón pa' dar un tropezón, voy de cabeza. Tú y yo en la habitación para que vuelva Amor: naturaleza. Hay un televisor en medio del salón. No me interesa.
Vente a la sombra, amor, que yo te espero; que tengo el corazón aquí con bien de hielo. Vente a la sombra, vente, amor, que yo te espero; que tengo ya el cerezo en flor dentro del cuerpo.
Se me cae la casa desde que se marchó. Y ahora ya sólo espero el derribo, y es que perdí la pista del eje del salón, y estoy continuamente torcido. Y ahora sólo pienso en ella
y no encuentro razones cuando su recuerdo se me clava entre las cejas, sueño con melones encima de la mesa.

Buscando mi destino, viviendo en diferido, sin ser, ni oír, ni dar. Y a cobro revertido quisiera hablar contigo, y, así, sintonizar.
Sueño que empieza otra canción; vivo en el eco de su voz, entretenido. Sigo la estela de su olor, que me susurra: vámonos, vente conmigo. Hay un desierto, hay un vergel lleno de flores de papel. Pensaba que sería frío el amanecer. Te equivocabas otra vez: Quemaba.

Llegó el verano y asoló la primavera, y el sol asfixia en tu jardín, y se le caen los pajaritos a la higuera, que ya no cantan para mí. Abrí los ojos para ver; con el destino me encontré de cara. Lo tengo todo a medio hacer. Me preguntaba si tal vez... mañana.

Vente a la sombra, amor, que yo te espero; que tengo el corazón aquí con bien de hielo. Vente a la sombra, vente, amor, que yo te espero; que tengo ya el cerezo en flor dentro del cuerpo.
Necesito saber. Dime tu nombre, de dónde sale el Sol y de qué se esconde.

Si miro alrededor, no puedo comprender, me da pereza. Si hay algún escalón pa' dar un tropezón, voy de cabeza. Tú y yo en la habitación, para que vuelva Amor: chorros de lefa. La buena educación de la televisión no me interesa.

Tercer Movimiento: Lo de dentro.

Sin patria ni banderas, ahora vivo a mi manera; y es que me siento extranjero fuera de tus agujeros.
Miente el carné de identidad: tu culo es mi localidad.
Miente el destino para hacer que no te vuelva a ver.
Miente. Si dice no, me miente; si dice sí, me miente; y si calla, también miente.
Dice que yo ya no te espero. Un cabrón embustero, es mi corazón, que miente.

No se atreve la luz, si no estás tú, a pasar por aquí si oye mi voz. Desde que no estás tú en este rincón, no se atreve a pasar la luz del Sol. Si oye mi voz, se queda fuera.
Luz, maldita sea la luz que me desvela. No. Aquí no ve y la luz se desespera.
Me arroja a ver el mundo, y me lo encuentro furibundo. Si quiero ir a la moda, necesito una pistola. Dijo Amor antes de marchar: ya no me gusta este lugar. Oigo que vuelve y vuelvo a ver, vuelvo a mover los pies.
Viento, me pongo en movimiento y hago crecer las olas del mar que tienes dentro.
Tiempo, devuélveme el momento. Quiero pasar las horas nadando mar adentro, y revolcarme por el suelo para empezar todo de cero.
Luz, si fuera el cielo azul, si enloqueciera... Mira, que ha venido una luz como de fuera.

Ya vuelvo a caer, voy derechito de cabeza. Sí. Vuelven a salir chorros de la naturaleza. Caigo derechito, derechito de cabeza. Sí. Vivo derribando, derribando las barreras.
Y dicen que mi vida es un exceso, y yo me vendo sólo por un beso. ¿Qué voy a hacer, si vivo a cada hora esclavo de la intensidad? Vivo de la necesidad.
Estaba el cielo lleno de estrellas, y he pasado la noche con ellas. ¿Qué voy a hacer, si vivo a cada hora esclavo de la intensidad? Vivo de la necesidad.
Y me revuelco por el suelo para empezar todo de cero.
Luz, si fuera el cielo azul, si enloqueciera... Mira, que ha venido una luz como de fuera.
Luz, maldita sea la luz que me desvela. No. Aquí no ve y la luz se desespera.

No se ve; la vida se me queda a oscuras. Veme a ver caminito de la locura.
Me mira, me droga, las fuerzas me abandonan. Me droga, me mira.
Me dice, guasona; métete en mi persona. Me droga, me mira.

Se volvió a gusano, mariposa, cansada de volar y no poder arrastrarse al fondo de las cosas, a ver si dentro puede comprender.
No se ve, la vida se me queda a oscuras. Veme a ver caminito de la locura.

Cuarto Movimiento: La realidad.

Agazapado, espero, como un arraclán, bajo las piedras escondido, porque a la vida era lo único que le da sentido.
Acostumbrado a escapar de la realidad, perdí el sentido del camino y envejecí cien años más de tanto andar perdido.
Y me busco en la memoria el rincón donde perdí la razón. Y la encuentro donde se me perdió, cuando dijiste que no.
Hice un barquito de papel para irte a ver. Se hundió por culpa del rocío. No me preguntes cómo vamos a cruzar el río.
Y me busco en la memoria el rincón donde perdí la razón. Y la encuentro donde se me perdió, cuando dijiste que no.

Sin ser, me vuelvo duro como una roca, si no puedo acercarme ni oír los versos que me dicta esa boca; y ahora que ya no hay nada, ni dar la parte de dar que a mí me toca.
Por eso no he dejado de andar buscando mi destino, viviendo en diferido, sin ser, ni oír, ni dar. Y a cobro revertido quisiera hablar contigo, y, así, sintonizar.

Para contarte que quisiera ser un perro y oliscarte, y vivir como animal que no se altera, tumbado al sol lamiéndose la breva, sin la necesidad de preguntarse si vengativos dioses nos condenarán, si, por Tutatis, el cielo sobre nuestras cabezas caerá.
Buscando mi destino, viviendo en diferido, sin ser, ni oír, ni dar. Y a cobro revertido quisiera hablar contigo, y, así, sintonizar.

Coda flamenca (Otra realidad).


*Por verme amado de ella por todo el día, mañana, en perder la vida, consentiría.*

Y el fuego del infierno ya es sólo humo. Ahora el fuego ya es sólo humo.Después de arder, el fuego ya es sólo humo. El infierno ya es sólo humo. En el hueco del eco de su voz, vive el eje que desapareció. Agarrados del aire, viviremos; no me importa adónde vamos. Apriétame bien la mano, que un lucero se me escapa entre los dedos. Arráncate a cantar y dame algún motivo para decirle al Sol que sigo estando vivo.

¡Ay del desánimo! Que no puede conmigo. ¡Ay del destino! Que no juegue conmigo. Hay un brillo mágico que alumbra mi camino. Y el fuego del infierno ya es sólo humo. Ahora el fuego ya es sólo humo. Después de arder, el fuego ya es sólo humo. El infierno ya es sólo humo.

Ay, ay, ay, ponte a cantar canijo. Una mijita me arregla el sentío.
¡Ay del desánimo! Que no puede conmigo. ¡Ay del destino! Que no juegue conmigo. Hay un brillo mágico que alumbra mi camino. ¿Y qué, si me condeno por un beso? ¿Y qué, si necesito respirar?

Canta la de que el tiempo no pasara. Canta la de que el viento se parara. Canta la de que el tiempo no pasara. Donde nunca pasa nada.

Basta de soñar por ti si ya no despierto contigo.

Esta canción es una carta sin remite, una botella que se arroja al mar, en esas noches en que el cielo se derrite y la luna te permite que la saques a bailar.


Cuantos días con el alma desvelada, cuantas noches cometí el mismo crimen, cuántas veces te he buscado entre caladas, cuántos versos, cuántos besos siguen presos, cuántos, dime...
Cuántas madrugadas, cuántos cuentos de hadas sin Alicias, cuántas caricias prestadas, cuántos labios me sirvieron de coartada en esas noches que la luna dormía sobre mi almohada. Y amada mía de azufre y de poesía
es la agonía del que sufre del dolor de la utopía, en mi ciudad las madrugadas son tan frías que hasta la soledad anda buscando compañía.