Inestablidad consciente

No es muy normal escribir algo a casi las dos de la mañana.
Estaba triste, o eso se suponía, se me notaba a la legua; no tenía ganas de nada, dicen que los días rojos son los peores. Pero me levanté, me levanté pensando que mañana sería otro día, no sé si servirá de algo pensar que a lo mejor mañana te habré olvidado, pero si así soy feliz me daré la razón como a los tontos.
No levanto cabeza, me va de culo y que quieres que te diga hasta ahora poquitas personas como tú me sacan alguna que otra sonrisa. Más que todo se me escapan porque se me quitan las ganas de esforzarme en ser sociable. Mi mamá decía que todo era un cuento y yo era la princesa, me confié y vi lo que quería ver. Ahora ya no vivo, estoy viendo realidades y mi mamá ya no dice que todo está preparado y solo tengo que hacerlo; ahora me grita que no sea estúpida, que si alguien quiere pisotearme se doblará el tobillo.


''Ven a pudrirte conmigo''

Te dije yo te are soñar, y soñar esta bien, pero de vuelta a la realidad estarás conmigo al cien por cien.. 
no se.. 
pues déjame soñar solo mi drama y cuando quieras algo trascendente en la cama, me llamas.

    

Eres lo que haces, no lo que dices.

No nos importa nada. Ni el tiempo, ni los años, ni lo que digan, ni los demás... Lo apostamos todo por otra persona arriesgándonos a perder la vida, prometiendo poner la cabeza y el corazón en cada historia... y todo por culpa de Disney. 
La mayoría de las personas idealizan una historia con zapatos de cristal, príncipes azules, enormes golpes de suerte, princesas obedientes, varitas mágicas, casitas de enanos y sueños cumplidos; a sabiendas de que eso no existe. 
¿''Vivieron felices y comieron perdices''? Y una mierda.
Después de haber basado tu infancia en amores de cartón, tienes que empezar a replantearte lo de comer perdices, cuando te das cuenta de que al final se te quitan las ganas de comer. Respecto a lo de vivir feliz de verdad… entiendes que la felicidad no es constante, ya que por muy poquito que dure tu minuto de felicidad siempre hay algo que lo jode, ley de vida.

Entonces aprendes que tu deber es despertar para dejar de ser la bella durmiente y empezar a vivir, que por mucho colorín colorado que halla, los cuentos no llegan a su final hasta que la princesa se muere de asco en un ataúd.

Mi fuerza de voluntad es una tremenda mierda.

- Ya paso, voy a olvidarme de ti, no quiero verte más la cara..

Venga, ¿cuántas veces has advertido a tu amiga de que con sólo decirlo no basta? ¿Cuántas veces sólo lo has dicho? Ridículo; ¿a quién queremos engañar? 
De nuestras bocas ha salido algo parecido tantas veces, que oírlo de nuevo tiene sentido y poca creencia. Yo, tú, y cierta persona que tenga ovarios, sabe que en el momento en el que te acerques a ESE un poco más de lo debido, volverás a arrastrarte detrás. 
Y así acaban nuestras jodidas historias de amor. 

Querido principito de pacotilla:

Baboso y previsible hombre:
No nos gustan los hados madrinos.
Ni las madres que nos controlen.
No todas las tías se meten por la cremallera del paquete.
No todas las tías se dejan sobar.
No todo chocho que se menea en la discoteca tiene paciencia.
Todas podemos llegar a tener más genio que 15 llamadas perdidas de mamá.
No a todas nos gustan los gilipollas.
No todas aceptamos a Narciso.
No todas preferimos músculo y poco cerebro.
No todas somos barbies ni buscamos un ken.
Todas sabemos que no existe el tío perfecto.
No sois perfectos. Ni necesarios.
Todas buscamos amor.
Podemos encontrarlo sin vosotros.
El amor que buscamos no dura ni un hora de película ni una noche de estrellas.